• Una suma de alegorías •

"... La alegoría no es más
que un espejo que traslada
lo que es con lo que no es,
y está toda su elegancia
en que salga parecida
tanto la copia en la tabla,
que el que está mirando a una
piense que está viendo a entrambas..."

Pedro Calderón de la Barca
Nov 03
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Curiosidad

Conversación con Natt. Conversación sobre la “curiosidad”. ¿Qué tan adecuado o prudente resulta ser el placer que produce la curiosidad?. Bueno, esa “morbosidad” a veces tan humana es un simple defecto al que nos hemos acostumbrado y al que le hemos dado cualidades. Significativas o no. Cualidades. Tanto así que mató a un gato y sigue libre.

Sí, y podríamos hablar del amigo gato. Por ejemplo, en las últimas semanas he experimentado lo que es: Perder la cordura por la viciosa curiosidad. Y sé que va a sonar a locura y no me entenderás pero: Si tan sólo no me hubiera aventurado a ¿Qué pasaría si?…yo, no estaría sintiendome como una idiota a ratos, pensando incoherencias y analizando dificultades imaginarias. Sólo estaría muy bien, con mi mente focalizada, con mis propósitos claros. Pero no, cambié eso por pensar en alguien que sólo tenía curiosidad.

Sí, yo sé. Tan indescriptible que pude describirlo, de manera: Curiosa.

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Oct 29
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El Sentido Contrario

Bien. Esta pérdida de la cordura, me ha dejado claramente: menos cuerda. Lo anterior es, sí, sólo es. Salgo de aquella clase, donde busco afanosa la manera de convencer, ¿para qué convencer? Bueno, pues, la mayor parte del tiempo trato de convencer, porque convencer a los demás y convencerte a tí mismo es parte de la vida diaria. Con tanto ir y venir de ideas, esa maraña de pensamientos sueltos y aislados en mi cabeza, camino entre el confuso andar de la ciudad. Esta pequeña y frágil ciudad que esconde mucho, tan clandestina y oscurecida como el más callado silenciar de una marioneta. Las marionetas, tan frías y solitarias. Manipuladas y estremecidas. Así pues, salgo de aquel salón, cierro la puerta con discreción, me aventuro por las escaleras, pausado y rápido. Pausado y rápido. Trato de no correr. Tengo demasiadas cosas en que pensar y pocos metros que recorrer. Está bien, al fin y al cabo. Mi mente maneja la terquedad casi con la misma perfección que lo hace mi corazón. Es una lástima cuando sus terquedades son opuestas y contradictorias. Me enloquecen. Sigo caminando. El hambre me detiene. Recuerdo de forma inesperada que el pasado fin de semana mi estómago sufrió las inclemencias del vacío, todo porque mi mente simplemente: No estaba hambrienta. Por pensar en estupideces seguramente o tal vez por decantar de forma exquisita la manera en como pueda aprender de mis errores. De mi error. De ese error. Sí que ironía, yo, que aparento ser tan fuerte, soy tan débil. Y aunque lo grite al mundo, mi apariencia me enmudece, sigo siendo dura. Seca. Pálida y aplacada. Pero bohemia, romántica y apasionada. Simple y contradictoria. A veces es sabroso pero otras: No. Trascendental, que trascendencia tan inadecuada. Sigo caminando, me detengo para comprar algo de comer. Salgo. Quiero, deseo, seguir caminando. Despacio, lentamente, empiezo a caminar en sentido opuesto a mi destino. Mientras camino, pienso. Pienso. En tantas cosas: En el que está al lado, el que canta y no se percata, el que recoge algo del suelo, el que mira, el que escucha, la que coquetea, la que vende, la que se detiene y la que susurra. Observo el papel que se eleva del suelo por el efecto del carro que pasa a velocidad media. Sigo caminando en sentido contrario, tras la intención de pasar: Por aquella casa, que me trae recuerdos. Y aquella otra, igualmente. Caminar en sentido contrario empieza a volverse un pequeño viaje por mi pasado. Saludo a alguien conocido y entonces descubro: Que no me recuerda. Sonrio y paso derecho, doblo en la esquina. Tengo sed. Me acerco a una tienda y pido agua. La mujer que me atiende me entrega la pequeña bolsa, con un pitillo, tan pronto como está en mi mano, el agua se derrama. Siento pena. Me sonrojo. No ha pasado nada. Cruzo la acera, paso por aquella casa. Quería verle. Pero no estaba. Sigo derecho. Sonrio nuevamente. Veo de nuevo: El mismo panorama inalterable de la visión urbana. Mucho más adelante, mientras sigo pensando en mil cosas: Debo hacer esto. Esto fue una buena idea. Ellos. Todos. Ella. Mientras olvido mi entorno y sólo escucho mis pasos, mi mirada al frente le descubre: Me detengo un poco y al lado, en aquella droguería: Él. Tiempo sin verlo. Sonrio nuevamente. Continuo caminando y choco de frente con él. Si no hubiera caminado en sentido opuesto a mi destino por veinte minutos para volver a mi trayecto, quizás y sólo quizás no me hubiera encontrado con él. Y así no estaría entonces en este momento a punto de dirigirme a ese lugar. Donde me espera algo tan bueno. Me ha alegrado el día. Y entonces el destino, a veces creo firmemente en el destino. Ahora sólo andaré en sentido contrario para no buscar las cosas que cuando han de llegar, llegan por sí solas. Como aquel que aparece entre la multitud a la distancia y sabes que le econtrarás más adelante en el tramo de tu destino.

29 de Octubre de 2009 4:53 pm

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Oct 24
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No les ha sucedido, a ustedes o a usted que lee esto y tal vez no sepa por qué. Que siempre se pregunta de forma incesante la razón por la cual hace esto y no aquello. ¿Por qué piensa en este y no en aquella?. ¿Por qué dice aquello y no lo otro?.¿Por qué desea estar aquí y no allá?. Y que aunque indague una vez y otra, en esos pasadizos inconcientes de la duda, jamás por razonable que resulte ser usted o yo, o cualquier ser humano, llega a una sensata conclusión. Como cuando yo solía caminar por esas frías, sólidas, húmedas calles, acompañadas de pequeñas hojas que caían por efecto del viento inclemente y helado, algunas de las cuales trataban de colarse en mi suéter ceñido que recibía el roce de la bufanda, enloquecida al caminar de igual forma que aquellas pequeñas. Un frío que congelaba en aquel entonces, no sólo mis manos y mis pies. Pensaba. Pasaban los segundos y pensaba. Algunas veces, mientras me distraía de pensar, entonces sentía. Sentía nostalgia del pasado, nostalgia de lo que sucedía, nostalgia de lo que pasaría. Errante por la acera, sin sentido único, entre gente apresurada se acercaba la noche. Pensaba: ¿Cuándo irá a suceder?. La luz de aquella farola nocturna se encendió frente a mí, allí sentada tomando un café, observando como salía el calor de mi garganta, esperando el insomnio, esperando la oportunidad de verte pasar por aquí y saludar. Sí, sólo saludar. Quizás algún día, en un futuro sólo te vea pasar y ya ni te recuerde. Y ya ni me recuerdes. Y yo pensaré: ¿Por qué no lo hice antes?. ¿Por qué tardé tanto en sacar conclusiones?. Nunca pude hacer algo más que mirarte. Nunca pude concluir, porque tú fuiste algo inconcluso, algo que quedó pendiente. Mientras sostengo su mano, me pregunto, que sería de mí si en vez de esta fuera la tuya.
Green nostalgy with coffee By me.

No les ha sucedido, a ustedes o a usted que lee esto y tal vez no sepa por qué. Que siempre se pregunta de forma incesante la razón por la cual hace esto y no aquello. ¿Por qué piensa en este y no en aquella?. ¿Por qué dice aquello y no lo otro?.¿Por qué desea estar aquí y no allá?. Y que aunque indague una vez y otra, en esos pasadizos inconcientes de la duda, jamás por razonable que resulte ser usted o yo, o cualquier ser humano, llega a una sensata conclusión. Como cuando yo solía caminar por esas frías, sólidas, húmedas calles, acompañadas de pequeñas hojas que caían por efecto del viento inclemente y helado, algunas de las cuales trataban de colarse en mi suéter ceñido que recibía el roce de la bufanda, enloquecida al caminar de igual forma que aquellas pequeñas. Un frío que congelaba en aquel entonces, no sólo mis manos y mis pies. Pensaba. Pasaban los segundos y pensaba. Algunas veces, mientras me distraía de pensar, entonces sentía. Sentía nostalgia del pasado, nostalgia de lo que sucedía, nostalgia de lo que pasaría. Errante por la acera, sin sentido único, entre gente apresurada se acercaba la noche. Pensaba: ¿Cuándo irá a suceder?. La luz de aquella farola nocturna se encendió frente a mí, allí sentada tomando un café, observando como salía el calor de mi garganta, esperando el insomnio, esperando la oportunidad de verte pasar por aquí y saludar. Sí, sólo saludar. Quizás algún día, en un futuro sólo te vea pasar y ya ni te recuerde. Y ya ni me recuerdes. Y yo pensaré: ¿Por qué no lo hice antes?. ¿Por qué tardé tanto en sacar conclusiones?. Nunca pude hacer algo más que mirarte. Nunca pude concluir, porque tú fuiste algo inconcluso, algo que quedó pendiente. Mientras sostengo su mano, me pregunto, que sería de mí si en vez de esta fuera la tuya.

Green nostalgy with coffee By me.

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Oct 13
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Intermitencia del cariño.

Ya empecé a extrañarte. Me produce irritación no conseguirlo. Mirar desde lejos, en secreto. Mirarte. No es igual, nunca será igual, ya lo sé. Trato de asimilarlo pero el efecto de esa mirada tardía y esa indiferencia, un poco cobarde, me aniquila las ilusiones. Ahora estoy tranquila. Brindandole drama a una comedia sin sentido, como es común en mí. Que irónica mi sonrisa frente al teclado, mientras escribo y pronuncio tartamudeando las palabras, para hacer de mi escritura un monólogo íntimo. En la soledad de este lugar, a veces atrapado de risas, te pienso a ratos. Que intermitente sensación de cariño. ¿Sabes algo?. Nunca te lo dije, pero te pienso. Te he soñado. Es una lástima. Ya no quiero pensar más, mi cerebro me necesita, no es correcta esta sensación, debo ser razonable. ¿Razonable?. Alguna vez lo fuí, aunque no lo crean. O lo soy, aunque no lo crea. Debo irme. Sí. Debo irme. ¿De qué hablo?. No lo sé. Sólo sé, que aunque no lo sepas, ni lo creas. Hoy, te extrañé.

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Oct 02
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Ayer, ví tal vez el amanecer más lindo de mi vida. La semana pasada fue tal vez una de las más extrañas de mi vida. Esta semana una de las más relajadas de mi carrera. Ahora, estoy perdiendo el tiempo, sí, debo hacer mil cosas, pero me entristece pensar que de repente empiezo a olvidar observar las mínimas cosas que me parecen hermosas día a día, en el afán y la insistencia de un destino temprano. Ah, hoy me hicieron dudar sobre mi inteligencia. Esta semana he pensado mucho sobre algunas de mis actitudes y lo agradezco aunque no sea intencional, permitirme la posibilidad de cuestionarme es inmensamente importante para mí. Tal vez a veces es mejor, salir de mí para disfrutar de mí.
SelfPortrait - B&W. By Me.

Ayer, ví tal vez el amanecer más lindo de mi vida. La semana pasada fue tal vez una de las más extrañas de mi vida. Esta semana una de las más relajadas de mi carrera. Ahora, estoy perdiendo el tiempo, sí, debo hacer mil cosas, pero me entristece pensar que de repente empiezo a olvidar observar las mínimas cosas que me parecen hermosas día a día, en el afán y la insistencia de un destino temprano. Ah, hoy me hicieron dudar sobre mi inteligencia. Esta semana he pensado mucho sobre algunas de mis actitudes y lo agradezco aunque no sea intencional, permitirme la posibilidad de cuestionarme es inmensamente importante para mí. Tal vez a veces es mejor, salir de mí para disfrutar de mí.

SelfPortrait - B&W. By Me.

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Sep 22
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Para Historia del Arte Gráfico en Colombia, tenemos que rediseñar alguna publicación colombiana. En mi caso y por gustos personales (que tal vez no sea el reto más grande o lo más correcto, no lo sé), decidí rediseñar la revista el malpensante, con tan buena suerte que el resultado de la portada de muestra resultó ser totalmente adorable. Para los que conocen la publicación, supondrán que sus portadas sólo tienen ilustraciones y qué por qué pongo una fotografía: 1. Porque hace parte de mi concepto de rediseño. 2. Porque en la investigación previa, descubrí que en sus inicios era muy común también el uso de fotografías para portada. 3.Porque la fotografía es mi fortaleza. En realidad el trabajo fotográfico fue gratificante y su relación con el rediseño, es simplemente hermosa. Muchos tendrán argumentos en contra del rediseño de encabezado, a pesar de que conceptualmente está todo justificado.
Rediseño Malpensante - Fotografía Ana Paulina Echeverri.

Para Historia del Arte Gráfico en Colombia, tenemos que rediseñar alguna publicación colombiana. En mi caso y por gustos personales (que tal vez no sea el reto más grande o lo más correcto, no lo sé), decidí rediseñar la revista el malpensante, con tan buena suerte que el resultado de la portada de muestra resultó ser totalmente adorable. Para los que conocen la publicación, supondrán que sus portadas sólo tienen ilustraciones y qué por qué pongo una fotografía: 1. Porque hace parte de mi concepto de rediseño. 2. Porque en la investigación previa, descubrí que en sus inicios era muy común también el uso de fotografías para portada. 3.Porque la fotografía es mi fortaleza. En realidad el trabajo fotográfico fue gratificante y su relación con el rediseño, es simplemente hermosa. Muchos tendrán argumentos en contra del rediseño de encabezado, a pesar de que conceptualmente está todo justificado.

Rediseño Malpensante - Fotografía Ana Paulina Echeverri.

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Con suerte, logré recuperar esta fotografía, para el primer parcial de Diseño Web y entre tanto devenir de ideas, se me ocurrió crear un logo para nuestro grupo de trabajo, proyecto tipográfico de segundo semestre de Diseño Gráfico. WhaleTale, con suerte algún día saldrá de la hipótesis para ser una realidad.
De derecha a izquierda:
Jessica Ríos - James Vásquez - Sebastián Rubiano - Paulina Echeverri
Fotografía: Laura Villa Henao.

Con suerte, logré recuperar esta fotografía, para el primer parcial de Diseño Web y entre tanto devenir de ideas, se me ocurrió crear un logo para nuestro grupo de trabajo, proyecto tipográfico de segundo semestre de Diseño Gráfico. WhaleTale, con suerte algún día saldrá de la hipótesis para ser una realidad.

De derecha a izquierda:

Jessica Ríos - James Vásquez - Sebastián Rubiano - Paulina Echeverri

Fotografía: Laura Villa Henao.


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Sep 13
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Destellos nocturnos, danzantes y contrastantes. Luces, pequeñas luces que se esconden ante el afán, de aquellos que caminan nocturnos y cansados en busca de un refugio para la somnolencia. Las largas exposiciones son tan magníficas, he notado que pocos parecen entenderlas y quien las entiende posee un tesoro maravilloso: Las aprecia. Contrastes cromáticos, bellezas efímeras, momentos sin igual. El cableado de la urbe se asemeja a una maraña de locuras: Van y vienen impulsos eléctricos que desconocen su destino. Y yo, como suelo ser. No tan cuerda ni tan concisa. Allí, en medio del prado atestado de pequeños insectos, sólo esperaba mis treinta segundos, mientras la noche maravillada veía aparecer uno de sus mil reflejos en la pantalla de mi cámara.
Night Light By Me.

Destellos nocturnos, danzantes y contrastantes. Luces, pequeñas luces que se esconden ante el afán, de aquellos que caminan nocturnos y cansados en busca de un refugio para la somnolencia. Las largas exposiciones son tan magníficas, he notado que pocos parecen entenderlas y quien las entiende posee un tesoro maravilloso: Las aprecia. Contrastes cromáticos, bellezas efímeras, momentos sin igual. El cableado de la urbe se asemeja a una maraña de locuras: Van y vienen impulsos eléctricos que desconocen su destino. Y yo, como suelo ser. No tan cuerda ni tan concisa. Allí, en medio del prado atestado de pequeños insectos, sólo esperaba mis treinta segundos, mientras la noche maravillada veía aparecer uno de sus mil reflejos en la pantalla de mi cámara.

Night Light By Me.

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