En algún viaje de Bogotá a Pereira, sentada entre dos señoras que evidenciaban un agotamiento físico que se me hacía familiar entendí por qué es fascinante viajar. Yo que venía de una ciudad al norte del país, también me encontraba cansada, aunque debo admitir que esa noche de hotel forzada aminoró las secuelas del cansancio al día siguiente. Sin embargo, estas dos señoras con quienes entablé conversación mientras buscaba la manera de obtener conexión de audífonos en el panel de entretenimiento del asiento delantero que tenía un control de mando para juegos y televisión, lo cual entre otras cosas, me pareció una absoluta exageración. Una de ellas venía de Roma, la otra de Valencia en España, ambas colombianas, ambas habían dejado el país en busca de mejores oportunidades, ambas no veían a sus hijos hacía más de diez años y a ambas les brillaban los ojos, aquellos cansados por tantas horas de vuelo y retrasos en los aeropuertos, ambas tenían en su rostro ese maravilloso conocimiento que se tiene por la experiencia, por el vivir y por el conocer de la vida, de las cosas y del mundo, pero sobretodo, ambas tenían en sus rostros, el rasgo inquietante de quien extraña. Y a mi me conmueven esas cosas, esos rasgos, esos gestos, esas frases y esas lágrimas.
Compartí experiencias con la señora que venía de Valencia, le comenté que había estado allí por tres días y le comenté de esas cosas que hablan los que tienen destinos en común. La que venía de Roma se quedó dormida, hasta que un ruido extraño proveniente del tren de aterrizaje la despertó.
- Cosa rumore.
- ¿Hablas italiano?, le pregunté.
Ella se sonrojó y se disculpó. Yo entendí por qué razón viajar es una de las cosas que más me apasionan en la vida, porque la gente te nutre y los lugares también, es inevitable enamorarse de cuanta cosa, persona y situación se te aparece. La gente siempre te deja bonitas experiencias y el mundo, bueno, es que el mundo es más que cuatro paredes o cuatro avenidas, el mundo está allá y no hay que nada que pueda hacer un libro, internet o un relato que se compare a la experiencia de vivir las cosas en su lugar, en su momento, con sus objetos y sus personas. Lejos o cerca.
A mi, por ahora, que me traigan de vuelta, porque alguna tarde de Marzo atravesé un lugar como el de la imagen y jamás volví atrás.
Ljubljanski Grad By me.

