Intermitencia del cariño.
Ya empecé a extrañarte. Me produce irritación no conseguirlo. Mirar desde lejos, en secreto. Mirarte. No es igual, nunca será igual, ya lo sé. Trato de asimilarlo pero el efecto de esa mirada tardía y esa indiferencia, un poco cobarde, me aniquila las ilusiones. Ahora estoy tranquila. Brindandole drama a una comedia sin sentido, como es común en mí. Que irónica mi sonrisa frente al teclado, mientras escribo y pronuncio tartamudeando las palabras, para hacer de mi escritura un monólogo íntimo. En la soledad de este lugar, a veces atrapado de risas, te pienso a ratos. Que intermitente sensación de cariño. ¿Sabes algo?. Nunca te lo dije, pero te pienso. Te he soñado. Es una lástima. Ya no quiero pensar más, mi cerebro me necesita, no es correcta esta sensación, debo ser razonable. ¿Razonable?. Alguna vez lo fuí, aunque no lo crean. O lo soy, aunque no lo crea. Debo irme. Sí. Debo irme. ¿De qué hablo?. No lo sé. Sólo sé, que aunque no lo sepas, ni lo creas. Hoy, te extrañé.