No les ha sucedido, a ustedes o a usted que lee esto y tal vez no sepa por qué. Que siempre se pregunta de forma incesante la razón por la cual hace esto y no aquello. ¿Por qué piensa en este y no en aquella?. ¿Por qué dice aquello y no lo otro?.¿Por qué desea estar aquí y no allá?. Y que aunque indague una vez y otra, en esos pasadizos inconcientes de la duda, jamás por razonable que resulte ser usted o yo, o cualquier ser humano, llega a una sensata conclusión. Como cuando yo solía caminar por esas frías, sólidas, húmedas calles, acompañadas de pequeñas hojas que caían por efecto del viento inclemente y helado, algunas de las cuales trataban de colarse en mi suéter ceñido que recibía el roce de la bufanda, enloquecida al caminar de igual forma que aquellas pequeñas. Un frío que congelaba en aquel entonces, no sólo mis manos y mis pies. Pensaba. Pasaban los segundos y pensaba. Algunas veces, mientras me distraía de pensar, entonces sentía. Sentía nostalgia del pasado, nostalgia de lo que sucedía, nostalgia de lo que pasaría. Errante por la acera, sin sentido único, entre gente apresurada se acercaba la noche. Pensaba: ¿Cuándo irá a suceder?. La luz de aquella farola nocturna se encendió frente a mí, allí sentada tomando un café, observando como salía el calor de mi garganta, esperando el insomnio, esperando la oportunidad de verte pasar por aquí y saludar. Sí, sólo saludar. Quizás algún día, en un futuro sólo te vea pasar y ya ni te recuerde. Y ya ni me recuerdes. Y yo pensaré: ¿Por qué no lo hice antes?. ¿Por qué tardé tanto en sacar conclusiones?. Nunca pude hacer algo más que mirarte. Nunca pude concluir, porque tú fuiste algo inconcluso, algo que quedó pendiente. Mientras sostengo su mano, me pregunto, que sería de mí si en vez de esta fuera la tuya.
Green nostalgy with coffee By me.